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May 18, 2008 La banca aprueba en el primer trimestre
Continuando con mi comentario de principios de abril, la presentación de resultados del primer trimestre de la banca española ha conseguido destacar positiva y comparativamente frente a sus competidores europeos, fuertemente impactados por la crisis financiera internacional. Las cuentas de resultados reflejan el impacto de la desaceleración económica y el repunte de la morosidad. Sin embargo, el sólido modelo de negocio (centrado en banca minorista de clientes y no de productos, muy competitivo, eficiente y tecnológicamente avanzado) combinado con mayor control y prudencia financiera impulsados por el Banco de España en su papel de regulador, han tenido su reflejo positivo en los resultados. Al cierre del primer trimestre, las 8 mayores entidades financieras nacionales (Santander, BBVA, La Caixa, Cajamadrid, Popular, Banesto, Sabadell y Bankinter) consiguieron un incremento medio del 6,3% del beneficio neto, que contrasta con las fuertes caídas de resultados de los bancos europeos (BNP Paribas –21%, ING -19%, SocGen -23%, Credit Agricole -66%, Fortis -31%) que incluso han publicado pérdidas netas (UBS -7.075 millones, Credit Suisse -1.312 millones, Deutsche Bank -254 millones, Dresdner -469 millones…) ante la necesidad de realizar dotaciones y saneamientos extraordinarios y están teniendo que acudir a ampliaciones de capital para equilibrar financieramente sus balances. En consecuencia, Santander se ha convertido en el banco que ha logrado los mayores beneficios en el trimestre a nivel mundial (2.206 millones de euros) y en términos de valor o capitalización bursátil, los 2 grandes bancos españoles han conseguido mantenerse en media por su diversificación de negocio, frente a la caída del 20% del resto de bancos domésticos y de más del 30% de los bancos europeos. A nivel de negocio, el crecimiento del activo se ha acercado al 10%, aún impulsado por el crédito que se incrementa alrededor del 12%, neto de efectos de tipo de cambio, aunque por debajo del 23% de un año antes. Este hecho, junto con la mejora de márgenes, ha permitido elevar el margen de intermediación (diferencia entre ingresos financieros por préstamos e inversiones y los gastos financieros por captación de recursos) por encima del 16%. Los bancos han conseguido aprovecharse de la demora del efecto repricing del crédito, del cambio del negocio hacia mayor peso del crédito empresa y consumo y de la gestión de diferenciales de clientes, a pesar de la crisis de liquidez. La clave a futuro vendrá principalmente por el pasivo, tanto el posible impacto en precios por la competencia y la capacidad de renovar razonablemente los vencimientos de la deuda. Ante los menores ingresos por comisiones y por resultados de operaciones financieras, la gestión ha optado por incidir en las políticas de contención de costes, manteniendo el crecimiento de costes operativos por debajo del 10%, con mejoras de la eficiencia hasta niveles cercanos al 41% (costes de explotación/ingresos totales) y crecimiento medio del margen de explotación de casi el 13%, aunque algunas entidades estén afectadas por el impacto de resultados no recurrentes. En el lado negativo, destaca el aumento de las provisiones en un 40% por el repunte de la morosidad (casi 30 puntos porcentuales de media pero aún por debajo del 1%) con retroceso de la cobertura de morosidad (en más de 100 puntos porcentuales, aunque todavía por encima del 220% en media sin haber alcanzado el volumen de las provisiones genéricas y específicas acumuladas ni haber requerido provisiones extraordinarias con cargo a resultados). Destaca, por tanto, la labor de prudencia y control del Banco de España exigiendo cubrir las inversiones fuera de balance de igual modo que las convencionales, regulando el desarrollo de productos de ingeniería financiera que supusieran elevadas asunciones de riesgo y obligando a la dotación de fondos para insolvencias dinámicos que crecieran en proporción a la aceleración del crédito. En los próximos trimestres se deberá extremar la gestión del riego por el deterioro del sector inmobiliario (pendiente de reflejarse el impacto de las insolvencias en el sector), la desaceleración económica y la mayor cargar financiera de los agentes económicos. Finalmente quisiera aprovechar para hacer referencia al artículo "Aunque la mona subprime se vista de seda, mona se queda” que mis colegas los profesores Ignacio de la Torre y Antonio Rivela han publicado en el Finance Weblog de IE Business School y en el diario Cinco Días del pasado 1 de mayo. Ambos profesores comentan los motivos por los que la banca española se ha visto menos impactada por la crisis de las hipotecas subprime: mayor control de la ratio loan to value, requisitos más estrictos para la concesión de hipotecas, menor tasa de morosidad, mayor racionalidad en la estructura de las hipotecas, mayor conservadurismo de las entidades como inversoras, brillante papel del Banco de España como regulador del sistema bancario nacional. Posted on 18 May 2008 Trackback PingsTrackBack URL for this entry: CommentsPost a comment |
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