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March 04, 2008 El síndrome de Diógenes y el impacto en la tesorería
Se conoce como síndrome de Diógenes el desorden en el comportamiento que, entre otras características, lleva a las personas a acumular enormes cantidades de desperdicios pensando que tienen valor. Cada cierto tiempo tenemos noticias en los periódicos sobre personas con este síndrome. En la última semana en España también hemos tenido mayor evidencia (porque evidencia ya la había) de que los balances de algunas compañías inmobiliarias han tenido un síndrome similar. Se han acumulado enormes cantidades de activos que, con el deterioro de la situación económica y del mercado inmobiliario, han perdido valor. En la presentación de resultados de las compañías inmobiliarias se está procediendo a la limpieza de los balances y los resultados están a la vista. Pero siempre se repite una frase: “es un mero ajuste contable sin impacto en la tesorería” ¿estamos de acuerdo? El último caso que hemos tenido es el de Astroc (Download file), paradigma de la burbuja inmobiliaria, que ha presentado unas pérdidas de 261 millones de euros, fruto, en gran parte del deterioro del fondo de comercio (118 millones de euros) y la pérdida de valor de existencias (91 millones de euros). En la presentación de resultados advierte que estas dos anotaciones contables no tienen impacto en la tesorería. La frase “ajuste contable sin impacto en tesorería” debería sustituirse por “impacto en tesorería, hagamos o no el ajuste contable”. Me explico. El impacto contable es doble. De un lado supone el reconocimiento de un gasto en la cuenta de resultados por dicho importe. De otro, implica disminuir el valor de los activos en el balance. Efectivamente, el mero ajuste contable no afecta a cuentas de tesorería, pero no por ello significa que la tesorería no se vea afectada. Vayamos al ejemplo de Astroc. Hace poco más de un año, Astroc adquirió dos compañías (Landscape y Rayet) por las que pago un precio superior a su valor contable. Para ello se endeudó y adquirió unos compromisos financieros. Contablemente generó un fondo de comercio por el exceso sobre el valor contable en la compra de las compañías. Unos meses más tarde, al deteriorarse la situación, los activos han perdido valor, que implica que los flujos de caja asociados a dichas inversiones serán menores, o mucho menores, que los estimados. Ante esta situación tenemos dos alternativas: o reconocer contablemente la pérdida de valor del fondo de comercio o mantener un valor que no se corresponde con al realidad. Astroc ha decidido deteriorar los activos y hacer la anotación contable. Primero, por tanto, se ha visto impactada la tesorería y, posteriormente, se decide hacer el ajuste contable. Por otra parte, lo que no ha variado en absoluto, y de ahí los enormes problemas de las compañías inmobiliarias, es el compromiso de deuda adquirido, que pesa como una losa en un entorno de menor generación de ingresos. La deuda y sus intereses sí tienen impacto en la tesorería. La ventaja que tiene la contabilidad es que le da a uno argumentos para todo. Si se pierden 261 millones, se resalta que una parte importante de los gastos no tienen impacto en tesorería, intentando quitar hierro al asunto. Cuando se compraron las empresas y Astroc se endeudó, lo que se hacía hincapié era en el fabuloso impulso que iba a tener la cuenta de resultados y, por supuesto, pasaban a un segundo plano el importante pago realizado y la deuda contraída Quizá el manido razonamiento del ajuste contable sin impacto en la tesorería debería estudiarse como una de las consecuencias en las que deriva, sin remedio, el directivo de una compañía aquejada de esta variante empresarial del síndrome de Diógenes. Posted on 4 March 2008 Trackback PingsTrackBack URL for this entry: CommentsPost a comment |
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