El estado de cash flow se construye encima de las ruinas de otro estado: el estado de origen y aplicación de fondos o estado de flujos de fondos. Este último estado reflejaba los orígenes y aplicaciones de fondos a largo plazo que se habían producido durante un período. La diferencia entre ambos era la variación del Fondo de maniobra (FM), que si aumentaba (orígenes LP > aplicaciones LP) se entendía (erróneamente) que aumentaba la tesorería. En caso contrario (orígenes LP < aplicaciones LP), disminuye el FM y se entendía (de nuevo, erróneamente) que disminuía la tesorería.
En USA, se dieron cuenta que había empresas en las que crecía el FM pero meses después suspendían pagos. En definitiva, la evolución del FM no explicaba la evolución de la tesorería, lo que provocó la creación de este estado nuevo: el estado de cash flow.
La elaboración de este estado puede ser por el método directo o indirecto. El directo es clasificando directamente los cobros y los pagos que han acaecido en la empresa a lo largo de un período. El indirecto es conciliando el beneficio obtenido con la tesorería generada, lo que permite ver la clara diferencia entre beneficio (ingresos menos gastos) y flujo de caja (cobros menos pagos). Como la contabilidad está basada en el principio del devengo, lo más habitual es utilizar el método indirecto, partiendo del beneficio, que es el que vamos a explorar. Para ello tenemos una guía de elaboración que es la NIC nº7, en el ámbito IASB, o el SFAS 95, en el ámbito FASB norteamericano.
El cash flow se clasificará en tres tipos: operativo, inversión y financiación.
Para obtener el operativo partiremos del beneficio operativo y le sumaremos las amortizaciones y otros gastos como provisiones de largo plazo. Esta es una variable conocida como Fondo Generado por las Operaciones (FGO) que se puede asimilar al EBITDA. Pero evidentemente esa no es la caja operativa. Para obtener ésta deberemos restarle la variación de las Necesidades Operativas de Fondos (NOF) que son aquellas partidas del balance ligadas con las operaciones y que han tenido variación. Por ejemplo, si han aumentado los derechos de cobro querrá decir que hay ventas que no hemos cobrado y no se han traducido en caja, por tanto restaremos ese aumento para obtner la caja por las ventas. Como estamos pasando del beneficio a la caja, corregimos los ingresos y gastos operativos que no han supuesto cobros ni pagos. Una vez deducidas las NOF al FGO, obtenemos el Cash Flow Operativo (CFO).
El CFO es una variable crucial para saber si la empresa genera o consume caja con las operaciones, antes de invertir en fijo y antes de pagar dividendos, obtener y devolver deuda y capital. En definitiva, si la empresa por si sola es capaz de generar caja con su actividad básica.
Posteriormente encontramos el Cash Flow de actividades de Inversión, que refleja el consumo o generación de caja al invertir o desinvertir en activos no operativos. Aquí es donde se refleja el CAPEX (Capital Expenditures).
Si al CFO le restamos o sumamos el cash flow de actividades de inversión obtenemos el Cash Flow Libre (Free Cash Flow), variable que en los estados contables no encontramos pero que es fácilmente calculable. Este representa la caja que genera la empresa después de haber invertido en circulante (NOF) y en fijo. Con esta caja es con la que se podría pagar dividendos, devolver deuda o capital. Evidentemente, al igual que el CFO, el Cash Flow Libre puede ser positivo o negativo.
A continuación encontraremos el Cash Flow de actividades de Financiación. Aquí encontramos la caja consumida o generada por devolución u obtención de deuda, devolución u obtención de capital, y el pago de dividendos. El signo positivo o negativo de esta caja depende, en gran medida, del Cash Flow Libre obtenido.
Finalmente, se incluye una partida de ajuste por la caja generada o consumida en activos monetarios como consecuencia de la variación del tipo de cambio (en el caso que las haya).
De esta manera, habremos obtenido el flujo de caja total de la empresa en un período, dividido en tres categorías (operativo, inversión y financiación). Si al flujo de caja generado le sumamos la caja inicial obtendremos la caja final, que es como finaliza este estado.
Con esta última etapa habremos finalizado nuestro viaje de exploración por los estados financieros: cuenta de resultados, balance, estado de cambios en el patrimonio neto y estado de cash flow.
Julio Verne nos invitó a imaginarnos el centro de la Tierra en un viaje creativo y apasionante. Los estados financieros nos invitan a conocer (¿y a imaginar?) la realidad financiera de las empresas. En algunos casos, un viaje tan apasionante y creativo que quizá dejaría a los exploradores de Verne atónitos.