Financial Reporting

   January 23, 2008   

Viaje al centro de los estados financieros (II): el balance

Continuamos nuestro viaje por los estados financieros. Sin abandonar completamente la cuenta de resultados, nos adentraremos en el balance. El balance y la cuenta de resultados están íntimamente unidos. De hecho, en ocasiones han existido grandes sorpresas por la exploración de la cuenta de resultados sin una mínima visita al balance.

El balance ha ganado muchos enteros como atractivo lugar de visita en los últimos años. Al menos hay dos motivos para ello. El primero es el uso de los fondos propios como alternativa a la cuenta de resultados. El segundo es la llegada del fair value como método de valoración de determinados activos, lo que ha llevado a una mayor volatilidad en el balance. De nuevo, como en la cuenta de resultados, nos hará falta la imaginación

El viaje por el balance lo comenzamos por el activo, que es la forma que toman los recursos aportados por acreedores y accionistas. En el activo podemos distinguir entre activo corriente, no corriente y mantenido para la venta. En la primera gran masa patrimonial, el corriente, nos encontraremos básicamente con tres tipos de activos: tesorería y activos financieros asimilables, los derechos de cobro y los stocks (en el caso que los haya). Estos activos son los operativos, los más ligados a la actividad recurrente de la empresa. Deberemos tener especial cuidado en la valoración de derechos de cobro (especialmente sensible en caso de entidades financieras) y de los stocks (NIC 2).

En el activo no corriente hay tres tipos de activo: inmaterial, material y financiero. En el caso del inmaterial (NIC 38)ocurre algo que hay que conocer. A la contabilidad no le gustan los activos intangibles, le parecen demasiado vaporosos. Y se da la paradoja que las empresas, de manera creciente, se apoyan más en este tipo de activos que no aparecen por el balance (redes de distribución, reputación, fidelidad de los clientes, investigación, formación de los empleados) Por lo tanto, en la exploración de estos activos contables puede que nos estén hurtando parte de la realidad.

Los siguientes activos son los materiales(NIC 16) ,que le encantan a la contabilidad, porque se pueden tocar y ver. Durante años, este tipo de activos se valoró al coste histórico. La llegada de las normas IASB cambió las reglas de juego y permitió la valoración a valor razonable o fair value, a través de la opción del método de revalorización (por cierto, no permitido por el plan contable español recién aprobado) Lo que se trata es de acercar el valor de los activos a un valor próximo al de mercado. (Ver ¿A quién le importa el fair value?) De esta forma aparece el concepto del impairment test o prueba de deterioro a realizar sobre los activos, en algunos casos cuando haya evidencia de deterioro; en otros, como en el fondo de comercio, habrá que realizarlo anualmente, aunque no haya evidencia de deterioro.

Finalmente, nos encontraremos con los activos financieros, verdadero quebradero de cabeza en la exploración del balance. Este es un terreno bastante sinuoso y para ello basta ver la NIC 39 y las NIIF 7. En función de la clasificación que le dé la empresa se utilizará uno u otro método de valoración (valor razonable o coste histórico), con consecuencias sobre fondos propios o cuenta de resultados. Pero lo crucial es que un mismo activo, en función del destino que le quiera dar la empresa, puede tener diferentes clasificaciones posibles.

La última clasificación es la de Activos disponibles para la venta, surgidos también a partir de la normativa del IASB, que nos muestran aquellos activos que la empresa está en disposición de vender y que estarán ligados con los Resultados de operaciones de discontinuación que aparecen en la cuenta de resultados.

En el salto hacia el pasivo, podemos distinguir tres grandes masas: patrimonio neto o fondos propios, pasivo no corriente y pasivo corriente. Los fondos propios constituyen el valor contable de la empresa.

Los fondos propios se modifican de manera natural, al margen de ampliaciones o reducciones de capital, con los resultados obtenidos por la empresa que no son distribuidos vía dividendos. Sin embargo, en los últimos años han existido numerosísimas operaciones en las que, por ejemplo, determinados gastos de la cuenta de resultados se compensaban con ingresos generados a partir de la disminución de reservas. El resultado es que la cuenta de resultados no sufría. Otra operación ha sido minorar activos deteriorados con cargo a los fondos propios, sin pasar por la cuenta de resultados. Ello ha valido numerosas salvedades en los informes de auditoría, que daban exactamente igual, porque lo importante era mantener el beneficio, por mucho que se alterasen los fondos propios.

A día de hoy, además, los fondos propios se pueden ver alterados por revalorizaciones o minusvaloraciones de activos que no tienen un efecto inmediato en la cuenta de resultados y sí en los fondos propios (cambios en el valor de activos financieros clasificados como disponibles para la venta).

Con todo ello, no es de extrañar que haya aparecido un nuevo estado financiero, al que también deberemos dirigirnos en nuestro viaje: el estado de cambios en el patrimonio neto. Es la respuesta de la contabilidad a los impactos de las nuevas formas de valoración y al manoseo sufrido por los fondos propios.

En el pasivo no corriente y corriente se agrupan las deudas de la empresa con diferentes acreedores (deuda financiera, deuda por impuestos, deuda con proveedores, deuda con otro tipo de acreedores) así como deudas futuras probables: las provisiones. Frente a una deuda financiera, por ejemplo, el reconocimiento de una provisión tiene, de nuevo, un importante componente subjetivo, por lo que siempre habrá que analizarla, en consonancia con su contrapartida en la cuenta de resultados.

Hasta aquí, cuenta de resultados y balance, el terreno ha sido explorado de manera recurrente. En nuestro viaje, sin embargo, tenemos dos destinos relativamente recientes y que nos aportaran nuevas evidencias sobre lo ocurrido en la empresa: el estado de cambios en el patrimonio neto y el estado de cash flow.

Continuará


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Posted on 23 January 2008

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